2026-09-14

ANÁLISIS

Elecciones 2027: las "seis Argentinas" que podrían definir el voto y qué preocupa a cada sector

La politóloga Lara Goyburu, de Management & Fit, explicó por AM Cumbre 1400, que el promedio nacional no alcanza para comprender un electorado cada vez más heterogéneo.

El escenario electoral hacia 2027 podría resultar mucho más complejo de lo que muestran los promedios nacionales. Un estudio de opinión pública de Management & Fit identificó seis perfiles ocupacionales que presentan diferencias significativas en su situación económica, sus principales preocupaciones y su relación con el Gobierno nacional.

La politóloga Lara Goyburu, directora ejecutiva de Management & Fit, explicó los resultados durante una entrevista en el programa Nada sucede dos veces, por AM Cumbre 1400, y planteó que detrás de la tradicional lógica de la “grieta” aparecen distintas Argentinas que observan la realidad desde lugares muy diferentes.

El relevamiento cruzó la aprobación de la gestión nacional, los principales problemas del país y los principales problemas personales con el perfil ocupacional de los encuestados.

“En vez de haber dos, esta grieta, este River-Boca tan característico de la Argentina, tenemos seis Argentinas diferentes”, explicó Goyburu.

Según la politóloga, una de las claves para comprender esas diferencias está en una pregunta aparentemente sencilla: de dónde proviene el ingreso de cada persona.

Las seis Argentinas que aparecen detrás del promedio nacional

El estudio distingue seis grandes segmentos: asalariados del sector privado, estudiantes, jubilados, trabajadores por cuenta propia, asalariados del sector público y desocupados.

Cada uno presenta una combinación diferente entre situación económica, preocupaciones personales y valoración de la gestión nacional.

Goyburu explicó que el objetivo fue analizar cómo el perfil ocupacional modifica la manera en que las personas observan la situación económica y política.

“Los anteojos que te ponés, de acuerdo con de dónde viene tu ingreso, indican cómo percibís al Gobierno nacional”, señaló.

1. Los trabajadores del sector privado: los que más apoyan al Gobierno

Entre los seis segmentos analizados, los asalariados del sector privado aparecen como uno de los grupos con mayor apoyo al Gobierno nacional.

Se trata de personas que, según el estudio, en general consideran que sus ingresos les alcanzan, aunque en algunos casos sea de manera ajustada, y que presentan menos sobresaltos económicos.

Sin embargo, sus preocupaciones no son exactamente iguales cuando se les pregunta por el país y cuando se les pregunta por su situación personal.

A nivel nacional aparecen el aumento de precios y tarifas y la corrupción, en línea con el promedio general.

Pero cuando la pregunta se concentra en los problemas personales aparece un diferencial marcado: la inseguridad para salir a la calle.

Es decir, el diagnóstico sobre el país se acerca al promedio, pero la preocupación individual se desplaza hacia la seguridad.

2. Los estudiantes: apoyo al Gobierno y preocupación por pobreza y educación

El segundo grupo que muestra un nivel elevado de aprobación del Gobierno nacional es el de los estudiantes.

Goyburu explicó que el apoyo de este segmento viene moviéndose en consonancia con los indicadores económicos: cuando estos mejoran, el respaldo aumenta; cuando empeoran, disminuye.

También presentan una particularidad respecto de sus preocupaciones.

A nivel nacional, los estudiantes señalan principalmente la pobreza y, de manera diferencial respecto de otros sectores, la educación.

Cuando se les pregunta por sus problemas personales, en cambio, vuelve a aparecer la inseguridad.

La situación económica también está presente: una parte importante señala que sus ingresos les alcanzan, aunque de manera ajustada.

3. Los jubilados: menor capacidad de ahorro y preocupación por la salud

Los jubilados forman parte de los sectores cuya aprobación del Gobierno nacional se ubica aproximadamente en torno al promedio.

Pero el panorama económico de este grupo presenta una diferencia importante.

Según Goyburu, los jubilados tienen la peor capacidad de ahorro de todo el mapa y son quienes más declaran que sus ingresos no les alcanzan o que llegan a fin de mes con algunas o grandes dificultades.

Cuando se les consulta por los principales problemas del país, aparecen con mayor fuerza el aumento de precios y tarifas y la corrupción.

Pero el dato que más se diferencia aparece cuando se pregunta por los problemas personales: la salud.

Goyburu aclaró que no se trata exclusivamente de la condición física individual, sino del acceso a la atención sanitaria, la cobertura y los servicios de salud.

En este grupo, la mención de la salud duplica la registrada en el conjunto de la muestra.

4. Los trabajadores por cuenta propia: la subsistencia diaria

Otro de los segmentos ubicados en torno al promedio de aprobación es el de los trabajadores por cuenta propia.

Es un grupo especialmente heterogéneo que incluye, entre otros, a monotributistas, emprendedores, comerciantes, albañiles y personas que viven de trabajos o changas.

“Ese sector, ese segmento, es tan heterogéneo como toda la Argentina”, explicó Goyburu.

La diferencia aparece nuevamente en la situación económica.

Mientras algunos integrantes del grupo tienen buenos ingresos, otros atraviesan importantes dificultades para sostenerlos. Por eso, la principal preocupación personal que se desprende del estudio es la dificultad para llegar a fin de mes.

A nivel país, en tanto, vuelven a aparecer el aumento de precios y tarifas y la corrupción.

Pero, a diferencia de los jubilados, la preocupación central de los trabajadores por cuenta propia se vincula directamente con la subsistencia diaria.

Goyburu vinculó esta situación con los cambios registrados en el mercado laboral y con el crecimiento del trabajo informal y de los emprendimientos.

5. Los empleados públicos: endeudamiento y pérdida de poder adquisitivo

El escenario cambia cuando se analiza a los asalariados del sector público.

En este grupo aumenta la desaprobación del Gobierno nacional respecto del promedio de la muestra.

El aumento de precios y tarifas aparece como el principal problema del país, pero el dato más significativo aparece cuando se consulta por las preocupaciones personales.

El endeudamiento, junto con la dificultad para llegar a fin de mes, aparece como una de las principales preocupaciones de este segmento.

Goyburu sostuvo que este dato permite observar una relación entre la situación económica de los trabajadores estatales y uno de los debates que ocupan actualmente la agenda política.

Según explicó, el asalariado del sector público también ha sido uno de los sectores más afectados por la pérdida de poder adquisitivo de sus salarios.

6. Los desocupados: el mayor rechazo al Gobierno

El sexto segmento es el de los desocupados, que presenta el mayor nivel de rechazo a la gestión nacional dentro del mapa elaborado por Management & Fit.

La diferencia respecto del resto es marcada.

Según explicó Goyburu, siete de cada diez desocupados señalan la dificultad para llegar a fin de mes como su principal problema personal.

Pero además cambia completamente la mirada sobre los problemas del país.

Mientras otros sectores hablan de inflación, tarifas o corrupción, los desocupados señalan directamente la desocupación como el principal problema nacional.

El dato muestra una relación directa entre la situación personal y la percepción sobre la realidad del país.

El problema material atraviesa a buena parte del electorado

Uno de los principales puntos que surgen del análisis es que las preocupaciones económicas atraviesan a una porción importante de la sociedad, incluso cuando se expresan bajo distintas formas.

Goyburu señaló que, si se consideran los seis segmentos, son solamente dos los que no mencionan principalmente cuestiones materiales.

Incluso la preocupación por la salud entre los jubilados puede ser leída desde esa perspectiva, ya que el problema planteado está vinculado con el acceso a los servicios sanitarios y con las dificultades que implica obtener atención médica.

La conclusión de la politóloga es que la cuestión material está quitándole el sueño a buena parte de los argentinos.

Esto incluye el aumento de precios y tarifas, la dificultad para llegar a fin de mes, el endeudamiento, el desempleo y las dificultades para acceder a servicios esenciales.

Endeudamiento: siete de cada diez dicen estar endeudados

Otro de los datos destacados durante la entrevista fue el relacionado con el endeudamiento de los hogares.

Según el relevamiento mencionado por Goyburu, siete de cada diez personas consultadas dijeron estar endeudadas.

Pero el motivo del endeudamiento también permite observar la situación económica de las familias.

La politóloga explicó que los principales motivos mencionados fueron comprar alimentos o pagar otras deudas.

El dato adquiere relevancia electoral porque el endeudamiento no afecta de la misma manera a todos los segmentos.

Quienes más señalan esta preocupación son los asalariados del sector público, precisamente uno de los grupos donde también aparece un mayor nivel de desaprobación de la gestión nacional.

¿A qué debería prestarle atención el Gobierno de cara a 2027?

La segmentación también permite plantear una pregunta central: ¿qué debería mirar el Gobierno nacional si pretende ganar las elecciones de 2027?

Goyburu señaló que, con excepción de estudiantes y asalariados del sector privado, la preocupación por el aumento de precios y tarifas o por la dificultad para llegar a fin de mes comienza a aparecer en todos los sectores.

La dimensión material, por lo tanto, atraviesa buena parte del electorado.

El desafío para la política pasa entonces por determinar si las discusiones que ocupan la agenda de dirigentes y partidos coinciden con las preocupaciones que aparecen en la vida cotidiana.

La política y una sociedad que mira la discusión desde afuera

La entrevista también abrió una discusión más amplia sobre la relación entre la política y las preocupaciones sociales.

Goyburu consideró que existe una parte de la sociedad que observa las disputas entre las elites políticas y gobernantes, pero que las percibe como algo ajeno.

La discusión sobre quién controla o cómo se utiliza el Estado no necesariamente coincide con la preocupación cotidiana de quienes están intentando resolver problemas materiales.

En ese sentido, planteó una diferencia entre “el Estado como objeto” y “el Estado como herramienta”.

Para quienes tienen dificultades económicas, explicó, el Estado es fundamentalmente una herramienta que debería servir para mejorar las condiciones de vida.

La discusión política, en cambio, muchas veces aparece concentrada en quién controla ese Estado.

Neuquén y Vaca Muerta, en el centro de una discusión histórica

La conversación también tuvo una mirada particular sobre Neuquén y Vaca Muerta.

La provincia atraviesa un momento en el que el desarrollo de petróleo y gas la convirtió en uno de los principales focos de atención del país y también en un actor estratégico para las exportaciones argentinas.

En ese contexto aparece una discusión que excede la producción de hidrocarburos: cómo hacer socialmente sustentable el desarrollo de Vaca Muerta.

La cuestión planteada durante la entrevista es concreta: cómo justificar un crecimiento extraordinario de la producción y las exportaciones si, al mismo tiempo, comunidades cercanas a los yacimientos pueden enfrentar dificultades de infraestructura, servicios o condiciones de vida.

La discusión, por lo tanto, no se limita a cuánto produce Vaca Muerta, sino a cómo se distribuye el impacto y el beneficio de ese crecimiento.

Una nueva relación entre Neuquén, Nación y el mundo

Goyburu propuso incluso una comparación histórica para interpretar el momento actual de Neuquén.

Según su lectura, la provincia enfrenta con Vaca Muerta una discusión que, salvando las diferencias históricas, puede recordar a los debates que atravesó la provincia de Buenos Aires entre fines del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX en torno a la relación entre los recursos provinciales y el poder nacional.

La diferencia es que el escenario actual se desarrolla en un contexto político completamente distinto, con elecciones periódicas, nuevas fuerzas políticas y una relación más compleja entre los gobiernos provinciales y nacionales.

Hoy, sostuvo, Neuquén no solo está en la mirada de la Argentina, sino también del mundo, debido al carácter estratégico de sus recursos hidrocarburíferos.

El desafío, en consecuencia, tiene una doble dimensión: resolver cómo la provincia administra el crecimiento generado por Vaca Muerta y, al mismo tiempo, definir su relación con el Gobierno nacional y con los mercados internacionales.

El dato que puede pesar en las elecciones de 2027

El análisis de Management & Fit deja una conclusión central: no existe un único elector argentino.

Hay trabajadores privados que miran la seguridad, estudiantes que ponen el foco en pobreza y educación, jubilados preocupados por el acceso a la salud, cuentapropistas concentrados en llegar a fin de mes, empleados públicos atravesados por el endeudamiento y desocupados cuya principal preocupación es precisamente conseguir trabajo.

Por eso, para interpretar el escenario electoral de 2027, el promedio nacional puede resultar insuficiente.

La clave estará en observar qué ocurre con cada uno de estos sectores y, sobre todo, si la política logra ofrecer respuestas a las preocupaciones concretas que aparecen en la vida cotidiana.

En una Argentina atravesada por el debate sobre el rol del Estado, el rumbo económico y el futuro productivo, Neuquén y Vaca Muerta aparecen además como parte central de una discusión que ya no es solamente provincial, sino nacional y global.

Te puede interesar