martes 29 de septiembre de 2026

PARÍS 2024

La realidad detrás de la baja cosecha de medallas de los argentinos en los Juegos Olímpicos

Finalizaron los Juegos Olímpicos de París 2024 y la delegación argentina vuelve al país con tres medallas, una de cada color; oro, plata y bronce. Parece un número muy pobre para la tradición deportiva de nuestro país, pero lo cierto es que no se puede exigir resultados ni logros cuando no hay financiamiento ni infraestructura que sostenga a los deportistas de elite argentinos.
12/08/2024
La realidad detrás de la baja cosecha de medallas de los argentinos en los Juegos Olímpicos
La realidad detrás de la baja cosecha de medallas de los argentinos en los Juegos Olímpicos

Finalizaron los Juegos Olímpicos de París 2024 y la delegación argentina vuelve al país con tres medallas, una de cada color; oro, plata y bronce. Parece un número muy pobre para la tradición deportiva de nuestro país, pero lo cierto es que no se puede exigir resultados ni logros cuando no hay financiamiento ni infraestructura que sostenga a los deportistas de elite argentinos.

Para contextualizar, el gobierno nacional financia hoy a los atletas nacionales con becas de solo 439 dólares por mes, en lo que es uno de los registros más bajos del continente. La cifra queda muy expuesta si se compara con Ecuador, que les paga 3.187 dólares mensuales. Casi 10 veces más para un país que terminó tres puestos arriba en el medallero que Argentina (52°) y obteniendo casi el doble de preseas: 1 de oro, 2 de plata y 2 de bronce.

La creación del ENARD (Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo) en 2009 fue la muestra de apoyo más grande a nuestros atletas en el Siglo XXI y se sostuvo durante casi una década con el 1 por ciento de recaudación de impuestos a las facturas de telefonía móvil. 

Ese proyecto fue llevado adelante por el gobierno de Cristina Kirchner y se utilizó como bandera de gestión. Más tarde, Mauricio Macri sostuvo la medida de la factura hasta el final de su mandato en 2019, a pesar de haber bajado el rango del ministerio de Deportes a secretaría, y Alberto Fernández quitó el subsidio cuando comenzó la pandemia de coronavirus en 2020. Ahora, con Javier Milei y el plan “motosierra” en marcha, la desinversión es mayor, pero ¿se tradujo en peores resultados?

El "Maligno" Torres consiguió la primera medalla dorada en BMX Freestyle en la historia argentina y fue la única de ese color en París 2024.

La realidad es que en las ediciones del Siglo XXI la Argentina cosechó cuatro medallas en Sidney 2000, en Atenas 2004 y Beijing 2008 fueron seis, en Londres 2012 y Río 2016 fueron cuatro, y en Tokio 2020 y París 2024 obtuvo tres. Además, el mayor número de preseas olímpicas obtenidas en un mismo certamen fue de siete; teniendo la mejor actuación en Amsterdam 1928 y en Londres 1948 (tres medallas doradas, tres de plata y una de bronce en cada cita), y después Berlín 1936, también con siete, pero repartidas en dos doradas, dos de plata y tres de bronce.

Argentina tiene una cosecha histórica de 77 medallas totales, repartidas en 21 de oro, 26 de plata y 30 de bronce. Sólo en París 2024, Estados Unidos consiguió 126 medallas: 40 de oro, 44 de plata y 42 de bronce. Con esos números, la delegación nacional hubiera quedado tercero en el último medallero, por detrás de China y arriba de Japón, por diferencia de un solo oro.

La realidad olímpica de Argentina

Hoy, el ENARD es quien “sostiene” a los atletas de alto rendimiento, y solo a quienes llegan a ese nivel. La formación en cada disciplina está completamente a la deriva. Pero el centro de alto rendimiento ubicado en Núñez tampoco es un oasis en el desierto deportivo del país. El edificio se viene cayendo a pedazos hace algunos años y cada vez recibe menos inversión en infraestructura.

El capitán de la Selección de Vóley masculino y abanderado de Argentina en París, Luciano De Cecco, es una de las figuras mundiales de su deporte, compite al más alto nivel en Italia y es artífice de una medalla de bronce histórica para el Voleibol argentino en Tokio 2020.

En la previa de la cita olímpica de este año, De Cecco declaró en varios medios sobre el estado del ENARD y comentó que “no hay ni agua caliente”. “Es el corazón para todos los deportistas que entrenamos ahí. Bancamos las buenas y las malas, pero hoy son más malas que buenas. Es nuestro espacio, nuestro lugar y es el único que tenemos. Está en una debacle importante”.

Delfina Pignatiello, campeona del mundo juvenil, decidió retirarse de la natación con solo 21 años tras su participación en Tokio 2020, donde no consiguió buenos resultados a raíz de las dificultades para entrenarse durante la pandemia, cuando los gimnasios y natatorios estuvieron cerrados por más de seis meses. Durante gran parte de su preparación, nadó en la pileta de su casa, casi 10 veces más pequeña que las olímpicas.

Se podría seguir incluyendo testimonios de deportistas de todas las disciplinas, donde uno tras otro remarcan el “esfuerzo” que hacen para llegar a un Juego Olímpico y en el que la mayoría de los casos no aspiran a medallas.

Pero el punto de la cuestión está en que hay que empezar a ver el olimpismo con otros ojos y caer en la realidad que mucho tiene que cambiar si se quiere competir contra las potencias mundiales, que hace décadas solventan sus resultados con promoción de los deportes a través de las escuelas y con becas estudiantiles, inversión en infraestructura y apoyo al alto rendimiento, como lo hace Estados Unidos. Hoy, la diferencia es gigante e incomparable.