martes 1 de septiembre de 2026

INSÓLITO

Denunció que los gatos del vecino no lo dejaban dormir y ahuyentaron a sus inquilinos: qué determinó la Justicia

Un juez de Paz ordenó indemnizar al damnificado y cesar las molestias tras comprobar daños económicos y perjuicios por ruidos nocturnos.
30/03/2026
Foto genérica.
Foto genérica.

El juzgado de paz de Ingeniero Huergo condenó a vecinos por los daños ocasionados a un propietario que denunció ruidos molestos y acumulación de desechos provocados por gatos provenientes de una vivienda lindera. La sentencia ordenó el pago de una indemnización y la adopción de medidas para evitar nuevas molestias.

El conflicto se remonta a 2023, cuando el damnificado comenzó a registrar perturbaciones constantes durante la noche. Según su presentación, los animales circulaban por los techos, generaban ruidos, se peleaban y dejaban excrementos en su propiedad, lo que afectó su descanso y el de sus inquilinos.

El impacto económico fue uno de los ejes del reclamo. El propietario sostuvo que debió reducir el valor del alquiler tras la salida de inquilinos que no toleraban los ruidos nocturnos. Uno de ellos, que estudiaba y trabajaba, declaró que no podía descansar adecuadamente y decidió mudarse.

La demanda fue tramitada como acción de menor cuantía por daños y perjuicios derivados de inmisiones entre vecinos, figura prevista en el Código Civil y Comercial. El tribunal evaluó pruebas documentales y testimoniales que confirmaron la reiteración de los ruidos, su intensidad y su ocurrencia en horarios de descanso.

Los demandados negaron su responsabilidad y afirmaron ejercer tenencia responsable de los animales, indicando que se encontraban castrados. También señalaron la existencia de sobrepoblación de gatos en la zona y cuestionaron los planteos del denunciante.

Sin embargo, el juez consideró acreditado que las molestias superaron el umbral de tolerancia normal por su frecuencia, duración y horario. También valoró antecedentes en el Juzgado de Faltas Municipal, donde ya se habían impuesto sanciones que no fueron cumplidas.

En ese contexto, la sentencia concluyó que existió una conducta omisiva por parte de los vecinos, al no adoptar medidas para evitar las molestias pese a las advertencias previas. Además, se reconoció el daño moral sufrido por el propietario.

El fallo ordena a los demandados cesar las inmisiones y prevenir nuevas situaciones que afecten la convivencia, además de indemnizar al damnificado por los perjuicios ocasionados.