sábado 5 de septiembre de 2026

VACA MUERTA

Invierno bajo presión: Vaca Muerta y Fénix, claves para evitar cortes y sostener el sistema de gas

Argentina enfrenta una brecha de hasta 50 MMm3/d en invierno. Vaca Muerta y el offshore Fénix serán determinantes para cubrir la demanda y reducir importaciones de GNL.
17/04/2026
El sistema gasífero entra en su etapa más exigente con picos de consumo y límites en el transporte.
El sistema gasífero entra en su etapa más exigente con picos de consumo y límites en el transporte.

Argentina ingresa en la etapa más crítica del año para su sistema energético, con la llegada del invierno y el fuerte incremento de la demanda de gas. En este contexto, la producción de Vaca Muerta y el aporte del offshore Fénix aparecen como pilares fundamentales para sostener el abastecimiento. El desafío central será gestionar una brecha estacional que puede alcanzar los 50 millones de metros cúbicos diarios. La coordinación entre producción, transporte e importaciones será determinante.

Durante los meses de verano, la demanda de gas se mantiene relativamente estable, en torno a los 100 a 110 MMm3/d. En ese escenario, la producción local alcanza para cubrir el consumo e incluso generar saldos exportables. Sin embargo, la situación cambia drásticamente con la llegada del frío. Los picos de consumo invernal ponen a prueba toda la infraestructura disponible.

El antecedente más reciente es el invierno de 2025, cuando una ola de frío extremo llevó la demanda a un récord histórico de 161 MMm3/d. Ese volumen representó un incremento del 25% respecto de los promedios habituales. El segmento residencial fue el más exigente, superando los 100 MMm3/d. Este nivel de consumo obligó a tomar medidas de emergencia para garantizar el suministro.

En ese contexto, el sistema priorizó el abastecimiento de los hogares. Esto implicó cortes en industrias y estaciones de GNC con contratos interrumpibles. La saturación de los gasoductos evidenció uno de los principales cuellos de botella del sistema. A pesar del crecimiento productivo, la infraestructura de transporte sigue siendo un factor limitante.

El rol de Vaca Muerta fue clave para sostener el sistema durante ese pico. La formación alcanzó un récord de producción de 106 MMm3/d en pleno invierno. Este desempeño permitió que la Cuenca Neuquina explicara más del 70% de la oferta nacional. El crecimiento del shale gas se consolidó como el principal sostén del sistema energético.

A ese aporte se suma el del offshore Fénix, ubicado frente a Tierra del Fuego. Este desarrollo inyecta de manera constante unos 10 MMm3/d al sistema. Su contribución representa cerca del 8% de la producción total del país. Además, aporta estabilidad y previsibilidad, factores clave para la planificación energética.

El valor del offshore radica en su capacidad de funcionar como “gas base”. A diferencia de otros desarrollos, su producción es constante y no depende de variaciones operativas. Esto permite sostener un flujo continuo hacia los principales centros de consumo. Su aporte equivale a la energía de unos 15 barcos de GNL.

Este factor también tiene impacto en términos económicos. La mayor producción local reduce la necesidad de importar gas natural licuado. Esto se traduce en un ahorro significativo de divisas. En un contexto internacional de precios elevados, la sustitución de importaciones es un objetivo estratégico.

Sin embargo, el sistema aún depende de un esquema mixto para cubrir los picos de demanda. La terminal de regasificación de Escobar sigue siendo un componente clave. Aunque la cantidad de buques de GNL se redujo en los últimos años, sigue siendo necesaria. Funciona como un “pulmón” para absorber la demanda adicional.

En el norte del país, la situación presenta desafíos adicionales. Tras el fin de las importaciones desde Bolivia, la Argentina debió avanzar en la reversión del Gasoducto Norte. Este invierno será clave para consolidar ese proceso. El gas de Vaca Muerta debe comenzar a abastecer a las provincias del norte.

No obstante, las obras de infraestructura aún no están completamente finalizadas. La falta de plantas de compresión limita la capacidad de transporte. Esto podría obligar a recurrir nuevamente a importaciones desde Chile o Bolivia en momentos críticos. La logística energética sigue siendo un desafío.

Desde el punto de vista técnico, el funcionamiento de las plantas de compresión será determinante. Estas instalaciones permiten mantener la presión en los gasoductos y asegurar el flujo. Una falla en plena ola de frío podría generar complicaciones en el abastecimiento. El monitoreo será constante durante toda la temporada.

Las proyecciones indican que, con condiciones climáticas normales, la Argentina podría atravesar el invierno con un nivel de autonomía energética inédito. La producción nacional ya se acerca a los 145 MMm3/d en sus picos. Este volumen permite reducir significativamente la dependencia externa.

Sin embargo, la estacionalidad sigue siendo el principal desafío estructural. La diferencia entre la demanda de verano e invierno obliga a mantener un sistema flexible. La combinación de producción local, infraestructura y respaldo externo sigue siendo necesaria.

En este escenario, Vaca Muerta y el offshore Fénix se consolidan como piezas centrales del sistema energético. Su aporte no solo garantiza el abastecimiento, sino que también reduce costos y dependencia. El invierno pondrá a prueba ese esquema. Y definirá el nivel de resiliencia del sistema argentino.