lunes 21 de septiembre de 2026

AM CUMBRE

La Feria del Libro cumple 50 años y busca reinventarse en un contexto desafiante

El evento cultural más importante del país suma espacios y actividades. Apunta a ampliar su alcance y sostener el vínculo con los lectores.
27/04/2026
La feria reúne a cientos de expositores y miles de lectores cada año
La feria reúne a cientos de expositores y miles de lectores cada año

La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires celebra su edición número 50 en un contexto marcado por cambios en el consumo cultural y desafíos para el sector.

Durante una entrevista en el programa Nada sucede dos veces por AM Cumbre 1400, Ana María Cabanellas, Responsable de Relaciones Institucionales Internacionales de la Fundación El Libro, analizó la importancia del evento.

En diálogo con los periodistas, destacó el crecimiento de la feria y la incorporación de nuevos espacios.

Según indicó, la feria sigue siendo uno de los principales puntos de encuentro entre autores, editores y lectores en América Latina.


Una edición histórica con crecimiento sostenido

La edición número 50 marca un hito para la Feria del Libro, no solo por su trayectoria, sino también por su capacidad de adaptación. A lo largo de los años, el evento logró consolidarse como uno de los más importantes de la región.

En esta oportunidad, la feria amplió su infraestructura con nuevos espacios de exposición y actividades. La incorporación de una carpa central y la expansión de pabellones reflejan una apuesta por sostener y ampliar su alcance.


Más actividades y diversidad de propuestas

Uno de los rasgos distintivos de la feria es su amplia oferta cultural. Con más de 1500 actividades, el evento incluye presentaciones de libros, charlas, debates y espacios temáticos.

Esta diversidad permite atraer a públicos distintos, desde especialistas hasta lectores ocasionales. La programación se convierte así en un elemento central para sostener el interés a lo largo de las jornadas.


El acceso como eje de la propuesta

La feria busca facilitar el acceso a los libros, especialmente para los sectores más jóvenes. La participación de escuelas es uno de los pilares, con visitas organizadas que acercan a estudiantes de todo el país.

La implementación de cheques para la compra de libros y descuentos en entradas forma parte de una estrategia para incentivar la lectura. Estas herramientas apuntan a reducir las barreras económicas.


Interior y descentralización cultural

Uno de los desafíos históricos del evento es su centralidad en Buenos Aires. En ese sentido, desde la organización se trabaja para incorporar cada vez más la voz de las editoriales del interior.

La presencia de representantes provinciales y la articulación con distintos sectores buscan ampliar la mirada y generar un espacio más federal dentro de la feria.


Cultura en tensión

El contexto cultural actual presenta desafíos adicionales. La feria se desarrolla en un escenario donde el sector enfrenta cuestionamientos y tensiones vinculadas a políticas culturales.

Estas discusiones forman parte del entorno en el que se realiza el evento, aunque desde la organización se busca sostener el carácter abierto y plural de la feria.


Un espacio de encuentro que se sostiene en el tiempo

A pesar de los cambios tecnológicos y culturales, la feria mantiene su esencia como espacio de encuentro presencial.

El contacto directo entre autores y lectores, junto con la posibilidad de recorrer stands y participar en actividades, sigue siendo uno de sus principales atractivos.


La Feria del Libro atraviesa su edición número 50 reafirmando su lugar en la agenda cultural, en un contexto donde el desafío pasa por adaptarse sin perder su identidad.

 

La entrevista

Ana María Cabanellas, Responsable de Relaciones Institucionales Internacionales de la Fundación El Libro, analizó la edición número 50 de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, su crecimiento y el contexto cultural actual.

—Pregunta: ¿Qué significa esta edición número 50 de la Feria del Libro?
—Respuesta: Es una edición histórica. Estamos muy contentos porque la feria creció mucho, sumamos nuevos espacios y más propuestas para los lectores. Es un evento cultural clave en América Latina.

—Pregunta: ¿Qué novedades tiene esta edición?
—Respuesta: Incorporamos una nueva carpa en la pista central y ampliamos el pabellón 8, que ahora tiene una exposición sobre libros prohibidos y un espacio inspirado en Borges. Hay muchas más actividades y propuestas.

—Pregunta: ¿Cómo es la participación del público?
—Respuesta: Es muy amplia. No es solo para intelectuales. Después de las dos de la tarde llegan muchos colegios, con chicos de distintos niveles. Este año además se les entrega un cheque para que puedan comprar libros.

—Pregunta: ¿Cómo funciona ese beneficio?
—Respuesta: Se entregan cheques por 10 mil pesos, financiados en conjunto con el Estado y la Fundación El Libro. También las entradas tienen descuentos para la compra de libros.

—Pregunta: ¿Qué lugar tiene el interior del país en la feria?
—Respuesta: Es muy importante. Estamos trabajando para integrar más a las editoriales provinciales y escuchar sus problemáticas. Queremos que la feria sea cada vez menos centralista.

—Pregunta: ¿Qué rol cumple la feria en el contexto actual?
—Respuesta: Es una fiesta de la cultura. A pesar de las dificultades, sigue siendo un espacio de encuentro entre autores, editores y lectores, con más de 1500 actividades.