martes 22 de septiembre de 2026

REVOLUCIONARIO

El plan secreto de Infantino para privatizar el Mundial: 10.000 millones de dólares y acciones para las federaciones

La FIFA proyecta crear una empresa comercial junto al banco J.P. Morgan y el fondo de la familia Kushner para vender el 30% de los torneos a inversores privados. Estalló la polémica con Europa
29/07/2026
Gianni Infantino, presidente de la FIFA. Foto: archivo
Gianni Infantino, presidente de la FIFA. Foto: archivo

La resaca del Mundial 2026 no da tregua, y esta vez el epicentro de la tormenta no está en las canchas, sino en los despachos de Zúrich. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, pateó el tablero internacional al presentar formalmente un revolucionario —y sumamente polémico— plan de reestructuración comercial. La propuesta apunta a la creación de una megaempresa filial que asuma el control absoluto de los derechos, patrocinios y la organización de los torneos más lucrativos del planeta, abriendo por primera vez las puertas a la inyección de capitales privados en la Copa del Mundo.

La movida generó un sismo institucional inmediato. Mientras las federaciones de los países en desarrollo ven una oportunidad económica sin precedentes, las potencias de Europa pusieron el grito en el cielo, al punto de que ya se debate en las sombras un posible boicot a los próximos mundiales si la iniciativa prospera.

¿Qué es la FIFA Forward Enterprise (FFE) y cómo funcionará?

El núcleo del proyecto consiste en descentralizar la estructura comercial de la FIFA. Para ello, se constituirá la FIFA Forward Enterprise (FFE), una Sociedad Anónima controlada mayoritariamente por la matriz de la FIFA, pero cuyo capital accionario se dividirá en tres grandes porciones:

  1. El control deportivo (50% a 60%): La FIFA retendrá la propiedad mayoritaria y el control político absoluto. Infantino aclaró taxativamente que la gobernanza del juego, el reglamento, el calendario internacional y la gestión de las competencias seguirán siendo potestad exclusiva de la entidad tradicional.

  2. La tajada privada (20% al 30%): Esta porción de las acciones se venderá a un selecto pool de inversores privados a cambio de una multimillonaria inyección de liquidez inmediata.

  3. El reparto federal (20%): Este porcentaje se distribuirá de forma equitativa entre las 211 federaciones nacionales miembro, transformándolas jurídicamente en socias directas del negocio global.

La FFE absorberá la administración de los derechos de televisión, los contratos de sponsorship, las licencias y la venta de entradas del Mundial Masculino, el Mundial Femenino y el nuevo Mundial de Clubes. El propio Infantino pasaría a ejercer el rol de CEO o Comisionado de esta nueva estructura, con un salario proyectado que emularía los estándares de los comisionados de las grandes ligas norteamericanas como la NFL.

La billetera de los 10.000 millones y el nexo con el poder estadounidense

Para convencer a los dirigentes de los cinco continentes, la FIFA puso sobre la mesa una propuesta financiera difícil de rechazar, especialmente para las economías más rezagadas. De aprobarse el modelo, se activará un fondo global de 10.000 millones de dólares a partir del 1 de enero de 2027.

Bajo la ingeniería del nuevo FIFA Fast Forward Program (FFFP), cada una de las 211 federaciones nacionales recibiría de manera directa un paquete de hasta 40 millones de dólares en los sucesivos ciclos comerciales (unos 20 millones fijos garantizados por el ciclo del Mundial 2030, duplicando las cifras actuales del statu quo).

El armado de este desembarco financiero no es casualidad y cuenta con un fuerte aroma a Wall Street y a la política de los Estados Unidos:

  • El asesor financiero: El gigante bancario J.P. Morgan fue designado para liderar el proceso y estructurar la preventa de las acciones.

  • El inversor ancla: El fondo Thrive Capital encabezará el consorcio de compradores privados. Se trata de la firma de inversiones de Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner y yerno del presidente estadounidense Donald Trump, un vínculo de altísima influencia considerando que la última Copa del Mundo se celebró en suelo norteamericano.

Rebelión en Europa y apoyo en África: un fútbol fracturado

El anuncio abrió una grieta profunda en el mapa geopolítico del fútbol, desatando reacciones contundentes en las distintas confederaciones:

  • UEFA (Rechazo absoluto): El ente europeo calificó la idea de "escandalosa" y convocó a una reunión de emergencia. A través de un duro comunicado, disparó: "El alma y la gobernanza del fútbol no son activos con los que se pueda comerciar (...). Ninguno de nosotros es dueño del fútbol. No le corresponde a la FIFA venderlo". Varias federaciones de élite ya evalúan plantar bandera y amenazar con no presentarse a la Copa del Mundo de 2030 si avanza la privatización.

  • CONCACAF (Cautela y debate): Las autoridades de América del Norte y Central manifestaron públicamente su malestar por haberse "enterado por los medios" y denunciaron una alarmante falta de debido proceso, aunque se mostraron dispuestas a discutir los términos en una mesa de negociación abierta.

  • CAF (Apoyo total): La Confederación Africana se alineó inmediatamente detrás de Infantino, valorando la inyección millonaria como un acto de estricta justicia distributiva para el desarrollo de sus infraestructuras locales.

  • Asia y Oceanía (Neutrales): Ambas confederaciones optaron por el silencio formal a la espera de recibir los balances técnicos definitivos antes de inclinar su voto.

El reloj ya está corriendo. Infantino fijó un plazo perentorio de 53 días para que las federaciones voten y respalden la moción. Con una advertencia velada sobre la mesa —aquellos países que voten en contra podrían quedar marginados de los nuevos y suculentos esquemas de financiamiento extraordinario—, el fútbol mundial ingresa en los dos meses más determinantes de su historia corporativa.