miércoles 2 de septiembre de 2026

ENTREVISTA

El frío amenaza a la fruta: cómo se prepara el Alto Valle para las heladas tardías

El frío puede afectar tanto el rendimiento como la calidad comercial de la fruta. Desde el INTA remarcaron la importancia de contar con sistemas activos de control y explicaron por qué la tradicional quema de cubiertas quedó definitivamente atrás.
02/09/2026
Peligro para el sector frutícola por heladas tardías hasta noviembre. Foto: Cumbre Stream
Peligro para el sector frutícola por heladas tardías hasta noviembre. Foto: Cumbre Stream

Con la llegada de septiembre, las heladas tardías vuelven a convertirse en una de las principales preocupaciones para la fruticultura del Alto Valle. Walter Nievas, técnico del INTA, explicó en AM Cumbre 1400 que se trata de una amenaza histórica para la actividad y que puede comprometer tanto la cantidad como la calidad de la cosecha.

Las heladas tardías son un problema histórico. Es un problema estructural propio de la actividad frutícola regional”, comentó en diálogo con el programa La Sana Costumbre, conducido por Juan Pablo Iozzia y Alejandra Brusain. Según detalló, la incidencia depende de cada especie y variedad, pero también del manejo y del sistema de protección que implemente cada establecimiento.

Las herramientas para combatirlas cambiaron considerablemente. La tradicional quema de cubiertas, que durante décadas cubrió de humo las chacras y ciudades de la región, está prohibida y además perdió vigencia por su escasa efectividad frente a alternativas más modernas. “Es un método que ya se desestimó (...) porque está ampliamente superado por otros sistemas de control”, señaló el técnico.

Entre las alternativas actuales aparecen los métodos pasivos, como preparar el suelo y utilizar el riego para favorecer la acumulación de calor, y los sistemas activos. Entre estos últimos, uno de los más efectivos es el riego por aspersión sobre la copa, capaz de brindar protección incluso ante heladas importantes.

Una helada puede alcanzar para provocar importantes pérdidas

En los últimos años también ganó terreno el riego subarbóreo o bajo copa, que genera humedad cerca del suelo para atemperar el efecto del frío. “Se ha difundido muchísimo y, si bien no tiene el nivel de efectividad del riego sobre copa, es mucho más simple el manejo, es un poco más económico”, explicó Nievas. Además, al no mojar directamente la planta reduce la exposición a determinadas enfermedades.

El especialista remarcó que no hacen falta varias noches consecutivas de temperaturas extremas para generar problemas. “Con una sola helada, aunque haya una sola helada, es suficiente para generar daños significativos”, advirtió. El impacto puede sentirse en la cantidad de kilos cosechados, pero también dejar marcas sobre la piel de los frutos que reducen considerablemente su valor comercial.

Para el sector, esta amenaza adquiere todavía mayor importancia por los ajustados márgenes económicos. Nievas sostuvo que actualmente una plantación nueva debería contemplar desde el comienzo un sistema activo contra las heladas y protección mediante mallas contra el granizo, inversiones que pasan a formar parte de la estructura necesaria para producir.

El acceso a los pronósticos y la información también evolucionó. Aunque hoy los productores cuentan con numerosas herramientas digitales, el especialista destacó que el INTA mantiene un papel de referencia mediante sus estaciones experimentales y agencias de extensión. “El nivel de información al que puede acceder un productor es enorme”, sostuvo Nievas.