Un director de orquesta del Alto Valle dirigirá la Ópera Carmen de Bizet en Vietnam
El director de orquesta roquense Martín García León fue convocado para dirigir la Ópera Carmen de Bizet en Vietnam en julio próximo, luego de dar su primer concierto en los Estados Unidos. Será la segunda vez que dirija en aquel país asiático.
García León hizo su debut en Estados Unidos el 11 de mayo como director invitado con la orquesta de El Sistema Texas, una organización vinculada al famoso Sistema de Venezuela. El concierto fue un verdadero éxito y un día antes recibió la noticia de una nueva invitación para dirigir la Ópera Carmen de Bizet el 15 y 16 de julio próximo.
El teatro Ho Goum, donde se presentará, fue nombrado el año pasado como uno de los 10 mejores teatros del mundo por los World Travel Awards. En 2019, dirigió durante 100 minutos “Around the world” en el Hanoi Opera House, en el concierto de apertura inicio de temporada de la Orquesta Nacional de Ópera y Ballet de Vietnam, en un escenario con dos pisos, 40 músicos, 40 bailarines, el coro de 20 voces y cinco solistas.
El director de orquesta nacido en General Roca, Río Negro, ya conquistó escenarios en tres continentes (América, Asia y Europa) recorriendo, además de Vietnam, países como República Checa, Rusia y recientemente EEUU, donde además se encuentra realizando dos maestrías en la Universidad de Houston.
García León es el primer director de orquesta nacido en suelo patagónico en conseguir estos logros y decidió proyectar su carrera en el llamado “país de las oportunidades”.
Recorrido
El joven director de 34 años tomó el camino de la música a los 16 años, cuando todavía asistía al colegio secundario técnico. Entonces se inscribió en el Instituto Universitario Patagónico de las Artes (IUPA), con sede en Roca, y se perfeccionó en piano lo más que pudo durante cuatro años de carrera. Todavía hoy mantiene un cargo como docente en la institución.
Pero su etapa formativa no terminó ahí. En 2017, con 21 años, deja por primera vez el suelo ventoso del Alto Valle para sumergirse en el centro de la urbe de la Ciudad de Buenos Aires, donde pasó cinco años más estudiando en la Universidad Nacional de las Artes (UNA). Durante su estancia allí, vivió en una oscura habitación de un hostel en Once, entre tiendas de telas, manteros y sinagogas con mucho movimiento durante el día y con las calles vacías durante la noche, característico de esa zona.
Tras un período en el que no se pudo sumar a ningún proyecto y ya de vuelta en su Roca natal, García León encontró una oportunidad única navegando en internet: un curso intensivo en San Petersburgo, Rusia, a cargo de Alexander Polyanichko y con la posibilidad de conducir la Orquesta Sinfónica de San Petersburgo.
Envió un video del concierto de graduación del UNA y, para su sorpresa, fue aceptado; el único latino entre los 11 seleccionados. Pero ahora debía afrontar el gasto de los 1000 dólares que valía la matrícula de inscripción, los aéreos y el hospedaje. El rionegrino consiguió aportes del IUPA y de la municipalidad de General Roca y cubrió el resto de su viaje con un crédito bancario.
Polyanichko le dio esperanzas y absorbió todo lo que pudo del ballet de Bolshoi, donde aprendió que la perfección no existe y que se debe convivir con el error: “Cuando fui a ver al Bolshoi me di cuenta que la verdadera magia no es evitar el error sino cómo lo solucionás cuando ocurre”.
Y eso no es todo, ya que esa experiencia desafiante en un lugar con un clima hostil y gente fría le abrió las puertas al mundo en el que siempre soñó estar. Una noche en su departamento, exhausto por una jornada agobiante, García León recibe un llamado telefónico de un número que no conocía. Era el director de orquesta español David Gómez Ramírez con una invitación para cenar.
Tiempo después de ese encuentro, el español lo invitó a ser su asistente en “Around the world” en Vietnam. El destino quiso que, cuando se acercaba la fecha, Gómez Ramírez debiera abandonar el proyecto y propusiera que García León dirigiera a la orquesta en su lugar.
Por ese hecho azaroso, y gracias al esfuerzo, trabajo y dedicación sostenido en el tiempo, a los 28 años el director de orquesta roquense apareció por primera vez en el plano internacional, despedido entre aplausos y con elogios de la organización vietnamita.