2025-03-23

Loan, Lian, Sofía, Pilar y Delfina, Yessica… ¿por qué duelen tanto?

Hay palabras simples que tomaron filo y se clavaron en el corazón de nuestra historia reciente. Por tomar un ejemplo, hasta hace 49 años, la palabra desaparecido no era un tajo en la vida, una persona arrojada al mar. No era secuestro, tortura, muerte sin cuerpo. Desde aquel 24 de marzo de 1976 preguntamos “¿dónde están? Con vida se los llevaron, con vida los queremos”.

Con un matiz diferente, a 49 años, esa pregunta abre cada día de miles de familias en la Argentina. La tragedia de niños y niñas que han desaparecido por diferentes circunstancias es un martillo filoso que no puede ser disimulado cuando abrimos la escotilla de la realidad.

Por la edad, por la crueldad o por la tragedia, cada desaparición angustia y desgarra.

Una niña en el Limay

A Yessica Antelo hace 65 días que se la llevó la correntada del río Limay a la altura del puente de Balsa Las Perlas. La pequeña de 10 años desapareció de la superficie y aun nada se sabe de ella, aguas abajo, tierra adentro, corazón abierto.

Desde esa tarde del 7 de enero, a la niña se la busca en las profundidades del Limay y del Negro, además de las orillas cercanas al lugar donde fue arrastrada por la correntada.

Una muerte sin cuerpo, una desaparición sin huellas es un duelo ambiguo, suspendido, con eternos puntos suspensivos porque siempre hay un pequeño resplandor de esperanza que ilumina en medio del dolor.

La pequeña Yessica Antelo, desaparecida en el río Limay, hace 65 días.

Un niño entre hornos de ladrillos

Más acá en el tiempo, en la siesta del 22 de febrero, Lian Gael Flores Soraide -de 3 años-, desapareció del patio de su casa, rodeada de hornos para fabricar ladrillos. La pequeña localidad cordobesa de Ballesteros Sud fue el centro de la angustia de todo el país.

Rastrillajes, abogados, jueces, policías, familias protagonizan la búsqueda y el caso, en medio de un nuevo mazazo filoso que nos nubla al escribir estas notas.

El niño Lian Flores Soraide, desaparecido el 22 de febrero en una ciudad de Córdoba.

Dos hermanitas en la tormenta

En medio del fatal temporal de lluvia que devastó gran parte de la ciudad de Bahía Blanca, las hermanitas Pilar y Delfina Hecker -de 1 y 5 años- fueron arrastradas por la corriente de la inundación, junto a un joven que trató de contenerlas. Ante la mirada desesperada de su padres, a las pequeñas las azotó el temporal cuando alcanzaron el techo de la camioneta que también fue arrastrada unos 300 metros aguas abajo.

En estas horas, sus cuerpitos son buscados en el mar adonde desaguó la inundación fatal de Bahía Blanca.

Las pequeñas Pilar y Delfina Hecker, de Bahía Blanca, desaparecidas en el temporal que azotó a esa ciudad el pasado 7 de marzo.

Un niño entre el pajonal

En el patio de la casa rural de su abuela, el pequeño Loan Danilo Peña desapareció hace 283 días. Como pasó en Córdoba, en Bahía Blanca, en Neuquén, la ciudad correntina de Nueve de Julio se transformó en minutos en la escena de la angustia del país.

Nuevamente abogados, jueces, policías, rastrillajes y miles de hipótesis envolvieron la vida del niño, que aun no se sabe dónde está.

Entre los pajonales correntinos, Loan está enredado entre sospechas, enigmas y una única certeza: nadie sabe si el 8 de mayo estará presente para cumplir sus seis años.

Increíblemente, el caso se relacionó en los últimos días con otro muy doloroso en la Patagonia: la desaparición de la niña Sofía Herrera, de 3 años, en un camping de Río Grande, el 28 de septiembre de 2008. La justicia sospechó de la hija adoptiva de uno de los detenidos por la desaparición de Loan Peña y realizó una prueba de ADN. En las últimas horas se conoció el resultado negativo.

El niño Loan Peña, desaparecido hace 283 días en Nueve de Julio, Corrientes.

Las ausencias que más duelen

La organización Missing Children Argentina nació a finales de 1999 con el objetivo de “crear un sistema ágil, eficaz y eficiente para la búsqueda de menores perdidos, entendiéndose por tales a los menores de edad según la ley de su domicilio y a los incapaces, judicialmente declarados como tales".

Hasta el mes de noviembre del año pasado, la entidad buscaba a 138 chicos que no se sabe dónde están. Su presidenta, Ana Llobet aseguró que cada día desaparecen en promedio entre cuatro y cinco menores de edad, alcanzando las 1200 desapariciones por año.

Un dato estremecedor que incluye desde bebés a adolescentes y jóvenes de 18 años.

Entre aquellas desapariciones forzadas de hace 49 años y las más recientes hay un abismo, es cierto. Pero también hay un terreno que unifica, que fertiliza una de las crueldades más dolorosa de los tiempos modernos.

Muertes sin cuerpos, duelos eternos sin consuelo, vidas cortadas por el lado más débil. Sin olvido, la persona que no está se hace presente cada vez que la traemos a la superficie.

Por eso nombrar hoy a Yéssica, Sofía Herrera, Loan, Lian, Pilar y Delfina y a tantos treintamiles los hace presentes. Ahora y siempre.

La desaparición forzada de personas en Argentina fue una metodología única en el mundo organizada desde el Estado, hace 49 años.
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