miércoles 2 de septiembre de 2026

JOVEN EMPRENDEDOR

Construyó en el Alto Valle un simulador de avión a los 15 años y hoy lidera una empresa de tecnología aeronáutica

Gabriel Barresi convirtió la pasión que tenía de niño por la aviación en un emprendimiento de base tecnológica y compartió su experiencia por AM Cumbre 1400.
22/06/2026
La historia de Gabriel Barresi y la pasión que revoluciona la industria de la aviación en la Argentina. Foto: captura de video Cumbre Stream
La historia de Gabriel Barresi y la pasión que revoluciona la industria de la aviación en la Argentina. Foto: captura de video Cumbre Stream

Todo comenzó mucho antes de convertirse en ingeniero aeroespacial. Cuando apenas tenía dos años, Gabriel Barresi se sentaba junto al lavarropas mientras centrifugaba, cerraba los ojos e imaginaba que estaba volando en un avión. Años más tarde, ese juego infantil se transformaría en una vocación que lo llevaría a crear su propia empresa de tecnología aeronáutica.

Con apenas 15 años construyó el primer simulador de avión en la habitación de su casa. Lo que empezó como un proyecto personal terminó convirtiéndose en Vesim, una empresa radicada en General Roca que hoy desarrolla simuladores de vuelo profesionales para escuelas de aviación, centros de entrenamiento y pilotos, con clientes dentro y fuera del país.

La historia fue relatada por el propio Barresi durante una entrevista en el programa "Nada sucede dos veces", que se emite por AM Cumbre 1400.

Una pasión por la aviación que nació en la infancia

Desde muy chico, los aviones ocuparon un lugar central en su vida. Su mamá solía llevarlo al aeropuerto para observar los despegues y aterrizajes, mientras que cada viaje familiar era una oportunidad para sentarse junto a la ventanilla y conversar con los pilotos.

Pero hubo un momento que marcó un antes y un después. Cuando tenía alrededor de 14 años visitó el hangar de un amigo de la familia y pudo ingresar a la cabina de un avión. Le permitieron sentarse frente a los comandos e incluso manipular algunos controles.

"En ese momento dije: 'Yo quiero tener esto'", recordó. Como comprar un simulador profesional era imposible, decidió construir uno por su cuenta.

Cómo construyó un simulador de avión con apenas 15 años

La idea parecía imposible. Corría 2013 y conseguir componentes importados para este tipo de desarrollos era prácticamente inviable. Sin embargo, lejos de abandonar el proyecto, comenzó a fabricar cada una de las piezas.

Aprendió programas de diseño, utilizó corte láser para producir los paneles y fue perfeccionando la cabina versión tras versión.

"Nunca me conformaba. Siempre quería que fuera más realista", contó.

El resultado fue una réplica funcional de una cabina de Boeing que se conectaba a la computadora mediante un simulador de vuelo. Cada interruptor, palanca e instrumento respondía exactamente igual que en un avión.

El proyecto que se volvió viral y comenzó a venderse al exterior

Cuando terminó el simulador decidió compartir algunas fotografías en Facebook. La respuesta fue inmediata.

Primero aparecieron amigos que querían un panel similar. Después llegaron consultas desde distintas provincias y, poco tiempo más tarde, comenzaron los pedidos desde Escocia y Estados Unidos.

Sin buscarlo, aquel proyecto escolar se había convertido en un emprendimiento tecnológico.

Mientras todavía cursaba la secundaria, Barresi ya fabricaba paneles e instrumentos para simuladores de vuelo destinados a clientes de distintos países.

De estudiante de Ingeniería Aeroespacial a fundador de una startup

Después de terminar la escuela se mudó a La Plata para estudiar Ingeniería Aeroespacial. Sin embargo, el verdadero salto empresarial llegó durante la pandemia.

De regreso en General Roca retomó el taller y recibió un desafío inesperado: reparar un simulador perteneciente al Aeroclub de Santa Rosa.

No sólo logró reconstruir el equipo, sino que el simulador terminó siendo certificado para el entrenamiento oficial de pilotos, permitiendo que las horas realizadas allí fueran reconocidas dentro de la formación aeronáutica.

Ese trabajo abrió una puerta que no volvió a cerrarse.

Las consultas comenzaron a multiplicarse y Barresi detectó una necesidad concreta dentro del mercado argentino: la falta de simuladores profesionales desarrollados con estándares de ingeniería.

Así nació Vsim, la empresa que hoy dirige.

Simuladores de vuelo hechos en Argentina

Actualmente, Vesim desarrolla simuladores completos, paneles de instrumentos y sistemas electrónicos para escuelas de vuelo y centros de entrenamiento.

La empresa trabaja desde General Roca, pero sus productos ya despertaron interés en Paraguay, Uruguay, España y Estados Unidos.

Según explicó Barresi, la buena recepción se debe a que muchos de los equipos disponibles hasta ahora eran desarrollos artesanales y no reproducían con precisión el funcionamiento de una aeronave real.

El objetivo fue cambiar esa realidad mediante ingeniería aplicada y tecnología de fabricación propia.

El próximo desafío: colaborar en la construcción de aviones

El crecimiento de la empresa también abrió nuevas oportunidades. Actualmente existen conversaciones para participar en proyectos vinculados al desarrollo de aeronaves en Argentina.

Aunque aclaró que diseñar una cabina de simulador y una cabina real implica tecnologías muy diferentes, Barresi confirmó que la empresa podría colaborar en el diseño y desarrollo de sistemas para futuros aviones fabricados en el país.

"Sería pasar del mundo de la simulación a la aviación real", resumió.

Tecnología pensada también para quienes sueñan con ser pilotos

Además de abastecer a escuelas de vuelo, Vesim comenzó a desarrollar soluciones para usuarios particulares.

El crecimiento en redes sociales y la difusión en medios hizo que muchas familias se comunicaran con la empresa buscando alternativas para hijos apasionados por la aviación.

Por ese motivo desarrollaron simuladores de escritorio, más compactos y accesibles, que permiten iniciarse en el entrenamiento desde una computadora doméstica.

Además de ingeniero aeroespacial, Gabriel Barresi posee licencia de piloto privado. Aunque reconoce que hoy gran parte de su tiempo está dedicado al crecimiento de la empresa, mantiene intacta la pasión que lo llevó a iniciar este camino.