domingo 13 de septiembre de 2026

INDUSTRIA

Además de las regalías, Neuquén ahora cobra cuando una petrolera vende sus activos: cómo funciona

Las regalías siguieron cobrándose con normalidad, pero la provincia incorporó una nueva herramienta: cobrar también cuando un privado vende un activo que se valorizó sobre un recurso que pertenece al Estado neuquino.
29/06/2026

Hay decisiones que no llegan con fanfarria legislativa pero que cambian el tablero de todas formas. En Neuquén, la más silenciosa y quizás la más reveladora de la gestión Rolando Figueroa no fue una ley: fue la negociación que rodeó la salida de ExxonMobil de seis bloques de Vaca Muerta y la entrada de Pluspetrol como operador. La provincia autorizó el traspaso, sí, pero lo condicionó al pago de un bono de 100 millones de dólares.

Vale aclarar un punto que en el debate legislativo posterior generó confusión: las regalías no fueron tocadas ni reemplazadas. Siguieron cobrándose con normalidad, como ocurre con toda la producción hidrocarburífera de la provincia. Lo que Neuquén incorporó fue un instrumento adicional y distinto: una captura extraordinaria asociada no a lo que se extrae, sino a lo que se gana cuando un activo concesionado cambia de manos con plusvalía.

El razonamiento detrás del bono

El periodista especializado en energía Nicolás Gandini describió este momento como una "etapa revisionista" de la relación entre Neuquén y las petroleras. La frase apunta a algo concreto: el gobierno decidió revisar qué debía quedarle a la provincia cuando una empresa privada vende bloques que se valorizaron gracias a un recurso que le pertenece al Estado neuquino.

La lógica que usó el Ministerio de Energía fue calcular la diferencia entre el plan de desarrollo originalmente comprometido por ExxonMobil y la producción que efectivamente realizó. Esa brecha representaba renta no capturada por la provincia. El bono fue la forma de compensarla. El mecanismo quedó asociado al Decreto 1215/24 y, según la reconstrucción de EconoJournal, no está codificado en ninguna norma específica: descansa en acuerdos contractuales y en una nueva interpretación provincial del margen regulatorio disponible.

Figueroa lo explicó con una idea directa al formalizar el acuerdo con Pluspetrol: si Neuquén es dueña del recurso, también debe participar cuando ese recurso sostiene la valorización de un activo privado que luego se vende con ganancia. Los 100 millones de dólares, dijo el gobernador, irían íntegramente a infraestructura provincial.

Una cadena de bonos que fue creciendo

El caso ExxonMobil-Pluspetrol no fue un episodio aislado. Fue el primero de una secuencia que la gestión Figueroa fue ampliando con distintos instrumentos y en distintas negociaciones, siempre manteniendo las regalías como piso y sumando capturas adicionales según el tipo de operación.

A ese bono inicial le siguieron 12 millones de dólares en el acuerdo de cesión con GeoPark. Luego, al otorgar las cinco áreas base del proyecto GNL, la provincia incorporó un bono de infraestructura de 158,22 millones de dólares, formalizado en torno al Decreto 795/2026. Y el acta acuerdo Neuquén-YPF para Argentina LNG, ratificada por la Ley 3566 el 24 de junio, sumó otros 175 millones de dólares bajo el mismo concepto. En total, los compromisos extraordinarios capturados bajo esta lógica superan los 400 millones de dólares, sin contar las regalías corrientes ni las proyecciones a largo plazo.

EconoJournal advirtió que la lógica del bono de salida podría aplicarse a futuras ventas o cambios societarios en otras áreas donde participan grandes operadores. La provincia transformó una autorización administrativa —que antes era casi un trámite— en un hecho de recaudación estratégica. Y eso cambió la discusión de fondo: en Vaca Muerta ya no solo importa cuánto produce un área. Empieza a importar cuánto deja cuando cambia de manos.

La base legal que habilitó el cambio

El contexto federal jugó un rol clave. La Ley Bases 27.742 modificó puntos centrales de la Ley 17.319 y, según la lectura que hace Neuquén, abrió mayor margen para rediscutir condiciones en concesiones existentes, especialmente cuando ingresan terceros. Esa reinterpretación jurídica es central para entender por qué el gobierno provincial se sintió con mayor margen para avanzar en la agenda de bonos, carry y regalías incrementales.

La metodología de la gestión Figueroa tiene un rasgo que la distingue de intentos anteriores: ninguna de sus decisiones más relevantes surgió de una única gran ley hidrocarburífera. En cambio, se fue construyendo mediante decretos, actas acuerdo, concesiones individualizadas y negociaciones político-empresarias caso por caso. Esa combinación de instrumentos es, al mismo tiempo, su mayor flexibilidad y su mayor opacidad.