jueves 10 de septiembre de 2026

Vaca Muerta busca el equilibrio entre bajar costos y maximizar la producción con nuevas estrategias para la arena de fractura

Las operadoras que trabajan en Vaca Muerta mantienen diferentes estrategias sobre el uso de arena para el fracking. Mientras algunas impulsan proveedores cercanos para reducir costos logísticos.
10/08/2026
La logística y la calidad de la arena se consolidan como uno de los principales debates técnicos y económicos del desarrollo de Vaca Muerta.
La logística y la calidad de la arena se consolidan como uno de los principales debates técnicos y económicos del desarrollo de Vaca Muerta.

La expansión de Vaca Muerta abrió un nuevo debate dentro de la industria petrolera: cómo reducir el elevado costo de transportar arena para las operaciones de fractura hidráulica sin afectar la productividad futura de los pozos.

Actualmente, el transporte del agente de sostén representa uno de los principales costos del desarrollo no convencional. En muchos casos, el valor del flete explica cerca del 80% del costo total de la arena colocada en el pozo, impulsando a varias operadoras a buscar alternativas de abastecimiento más cercanas.

La discusión enfrenta dos estrategias distintas. Por un lado, compañías como Phoenix Global Resources promueven una mayor utilización de arenas extraídas en Río Negro para reducir costos logísticos. Por otro, empresas como YPF sostienen que la arena proveniente de Entre Ríos ofrece mejores condiciones para preservar la productividad de los pozos durante toda su vida útil.

Reducir costos sin afectar la producción

Desde Phoenix sostienen que las pruebas realizadas con arenas rionegrinas, tanto de manera individual como mezcladas con material entrerriano, no generaron inconvenientes operativos inmediatos y permiten reducir significativamente el costo de cada fractura.

El argumento principal pasa por la logística. Cada pozo horizontal requiere entre 10.000 y 15.000 toneladas de arena, volumen que actualmente debe recorrer más de 1.300 kilómetros desde las canteras de Ibicuy, en Entre Ríos, hasta la Cuenca Neuquina.

Con una demanda proyectada cercana a 10 millones de toneladas anuales, la industria necesitaría movilizar alrededor de 320.000 viajes de camión por año, equivalentes a unos 876 viajes diarios, para abastecer las operaciones de Vaca Muerta.

Reducir esa distancia a menos de 200 kilómetros, utilizando proveedores patagónicos, permitiría disminuir los costos logísticos, aliviar el tránsito pesado sobre las rutas y reducir la huella ambiental del transporte.

El desafío está debajo de la superficie

Sin embargo, otras operadoras consideran que el ahorro inicial puede transformarse en un mayor costo a largo plazo.

La postura impulsada por YPF prioriza la resistencia mecánica de la arena frente a las altas presiones que soportan las fracturas durante la vida productiva del pozo.

Especialistas sostienen que la arena entrerriana presenta una mayor pureza y mejores características físicas para mantener abiertas las fracturas cuando disminuye la presión del reservorio, mientras que parte de las arenas patagónicas contienen mayor proporción de arcillas y presentan una geometría menos favorable.

Durante los primeros meses de producción las diferencias pueden ser poco perceptibles, pero a medida que el pozo madura aumenta la presión sobre el material utilizado para sostener las fracturas.

Si la arena pierde resistencia, puede fracturarse y generar partículas finas que obstruyan los canales de flujo, reduciendo el volumen final de hidrocarburos recuperables.

Según DinamicArg, frente a estas diferencias, varias compañías comenzaron a evaluar soluciones intermedias mediante mezclas de arenas provenientes de Entre Ríos y Río Negro, buscando combinar menores costos logísticos con un desempeño adecuado durante toda la vida útil del pozo.

Al mismo tiempo, avanzan proyectos para desarrollar nuevas canteras y plantas de procesamiento cercanas a Vaca Muerta, con el objetivo de reducir distancias de transporte sin resignar calidad técnica.